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Efecto de las palabras en la vida

Efecto de las palabras en la vida.

POR UN LENGUAJE NUTRITIVO Y ESTIMULANTE

Para la mejora de los ambientes de vida y de aprendizaje.

¿Quien no quiere tener ambientes de vida agradables y más aun, cuando se trata de aprender y trabajar?. La invitación es que nos adelantemos a ello, sin esperar que otros lo hagan primero; o si eso ocurre consolidémoslo y apoyémoslo, seamos parte de ello. Bien Sabemos que el efecto de las palabras en la vida es muy significativo, sobre todo si las utilizamos en el mejoramiento de los ambientes del aprendizaje y de trabajo.

Comencemos siempre de “adentro hacia afuera”, con lo que podemos manejar, que es lo que tenemos en nuestras manos. Desde aquí, tengamos presente que todo lo que sale de nuestro interior, y lo más evidente y expresivo son las PALABRAS, nuestro lenguaje (oral, escrito, gestos, ademanes, posturas…). Es desde estos medios e instrumentos aparentemente intangibles, donde se trata de trabajar para cambiar y/o transformar los “sapos y culebras” (insultos, reprimendas, ridiculización, intimidación, comentarios negativos, consejas, chismes…) que salen de nuestra boca, para cambiarlas o sustituirlas por flores y perfumes (afecto, comprensión, apoyo, reconocimientos, amor, respaldo) que alienten y estimulen a quienes las y los reciben. El efecto de las palabras en nuestra vida pueden ser de doble filo; para herir y destruir, o crear y sanar. Realmente es nuestra propia opción de recibirlas o rechazarlas, permitiendo que nos afecten, o que simplemente se diluyan o pasen de largo sin que nos toquen.

 

Efecto de las palabras en la vida.

 

Desde la conexión con el mundo exterior (sobre todo con otras personas), la palabra es una herramienta poderosa, un instrumento mágico, que puede tornarse destructivo, que arrasa todo lo que toca, y con ello, creamos un infierno, en el que nuestro propio lenguaje nos condenará. Desde estas situaciones, las palabras pueden esclavizarnos más de lo que imaginamos. Pues, la mente, ejerce un poder de efecto de “bola de nieve” que crece y crece con los pensamientos de: culpa, envidia, rencor, enojo, reproche, arrepentimientos, rechazo y todo un contingente de sentimientos y emociones que deterioran nuestros estados de ánimo y que como consecuencia terminamos exteriorizándolo sobre personas que tenemos en frente y que por lo común son nuestros seres queridos (pareja, hijos, estudiantes, amigos, compañeros). Es decir, que propagamos y extendemos nuestro propio veneno personal. Por lo regular, utilizamos las palabras contra nosotros mismos y luego las prolongamos a las otras personas. Planeamos vengarnos y creamos caos con las palabras. Las usamos para fomentar el odio, la rabia, el rencor, la envidia, los celos. Así es como creamos y perpetuamos el Infierno. Nos perjudicamos los unos a los otros y nos mantenemos mutuamente en un estado de miedo y duda. El uso negativo de las palabras nos induce a malestares constantes propios y de nuestras relaciones con los otros, y por lo regular las utilizamos constantemente sin tener la menor idea o ser inconscientes de ello.

Recordemos que el efecto de las palabras en la vida es mágico, tan poderoso que así como puede destruir una vida si las utilizamos mal, pueden también crear bellos sueños, dar belleza, amor, afecto, crear, cambiar y transformar vidas. La atracción de lo que oímos –para bien o para mal- viene de la palabra, del lenguaje verbal y no verbal.

En el proceso de trabajo de “adentro hacia fuera”, por lo general, cuando logramos tener consciencia de lo que sale de nosotros, sea de forma verbal o gestual; cuando aprovechamos la oportunidad de observar lo que sentimos cuando estamos en alerta de lo que llega del exterior, dichos estímulos crean impresiones en nuestro pensar y sentir; podemos, detener y desvanecer lo que quiere salir de nuestra interioridad manera reactiva y violenta. Cuando no permitimos que salgan los sapos y culebras, tenemos entonces la capacidad de transformarlas en flores y estímulos positivos que alientan y nutren ambientes más cordiales y armoniosos.

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Luis Hernando Mutis Ibarra o LuHer es quien escribe sus reflexiones en la página “EduquenZen”. Desde hace más de dos décadas, viene aportando a la reflexión en múltiples ámbitos de la educación, la espiritualidad y la vida. Ha sido Asesor en diversas instituciones educativas, ha realizado investigaciones y estudios en diversos campos temáticos: Educativo y pedagógico, espiritual y desarrollo humano, social y político. Es conferencista reconocido en estos ámbitos, sobre lo cual y en sus procesos de interiorización, realiza constantes ejercicios escriturales que comparte constantemente en su entorno social.

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