Mundo Interno, Vive

LA CARA DEL SILENCIO

La cara del silencio

POR UN LENGUAJE NUTRITIVO Y ESTIMULANTE

La cara del silencio es simplemente una imagen aparente para explorar los eventos de sucesos significativos que ocurren dentro de sí; y porqué no, también los de fuera; aunque vistos o percibidos desde nuestro Ser.

Si nos damos nuestro tiempo, realicemos la siguiente actividad y observemos la experiencia: En cualquier parte que decidamos, sentémonos relajadamente con la consciencia plenamente atenta a lo que nos rodea. De pronto, alguien puede acercarse y preguntar “¿por qué está tan triste?”. Esa apariencia de tristeza, es una aparente cara del silencio interior que algunas veces se exterioriza desde el silencio y la quietud, es una percepción de las personas que más parece preocupar a muchas personas que no gustan o no entienden el silencio, la aparente soledad o aislamiento. También hay que saber que esta cara del silencio interior, evidencia o denota peyorativamente que el silencio simplemente no es un valor apreciado por la sociedad.
Si profundizamos más más allá de la primera imagen de la cara del silencio interior, podemos darnos cuenta que no es tristeza, la cual se la confunde con la serenidad y la inmutabilidad interior ante los agitados movimientos de la superficie o del mundo. Pero téngase presente que bajo ninguna circunstancia es indiferencia, tampoco es tristeza y ninguno de los calificativos o adjetivos que se le endilgan al rostro que asoma de las profundidades humanas. Por el contrario, cuando se vive desde el Ser, lo que se evidencia o se irradia es fuerza, calma, paciencia, comprensión, flexibilidad, compasión.
Observemos el silencio que envuelven las aguas de un lago tranquilo y en calma. Al principio podemos tener la sensación de que el pequeño bosque, arboleda o el lago en el que estamos transmiten tristeza; pero, lo que en realidad sucede es que estamos acostumbrados al ruido: de las personas, las máquinas, la radio, la TV., y diversidad de aparatos con los que nos rodeamos prácticamente las 24 horas del día, y todos sabemos que el ruido más estruendoso es el de nuestra propia mente. Y, cuando no hay mucho ruido, cuando lo aislamos un poco, sentimos molestia el no tenerlo, el silencio parecerá aburrido; tal pareciera que el ruido y/o el sonido de lo que sea nos amortiguara esa molestia.

 

La cara del silencio

 

¿Será que nos atrevemos a escuchar los silencios de la naturaleza? Conoceremos entonces otra cara del silencio: un silencio exterior escuchado desde nuestro interior. Es otra forma de vivenciar las cualidades de la naturaleza; será ver, identificar e incluso expresar otras condiciones de escucha. Por ejemplo, en medio o junto a un árbol, inspirar el aire de ese ambiente, visualizando y sintiendo que baja a las caderas y los pies, luego, experimentar que sube hasta nuestra cabeza. Podemos también caminar muy despacio con los ojos fijos en el horizonte; sentir y ver lo que nos atrae o nos atrapa del paraje donde estamos. Estar atentos a las imágenes simbólicas y caprichosas de los follajes, de las nubes, del terreno; los sonidos del viento, de los animales y a veces de un aparente silencio sepulcral.
Es un silencio diferente que, aunque se escuchan todo tipo de sonidos naturales e incluso artificiales. No son palabras, no son interpretaciones de la mente, no son pensamientos emergidos del lenguaje humano; no hay comparaciones, tampoco hay expectativas de ningún tipo. Simplemente “es lo que es”, no hay objetivos ni metas; simplemente estamos ahí, es la naturaleza que nos arrulla en su infinito azul.
Tenemos que aprender, incorporar y entender ese nuevo lenguaje. La espiritualidad es ese nuevo lenguaje, aunque al inicio el silencio de apariencia triste es sólo una fachada o una cara equivocada de lo que verdaderamente es en su profundidad. Hay que cambiar el significado de las palabras, el matiz de las palabras; darles un nuevo aroma, una nueva fragancia, porque han sido usadas de una forma mundana. Es un lenguaje que está bien para lo mundano, para la comunicación con lo exterior, pero no es apto para entrar en armonía con la belleza de la existencia desde nuestra propia interioridad.
Así, puede verse que el silencio y la tristeza tienen algo en común, pero no son la misma cosa. La tristeza es algo muerto y rancio. El silencio es algo vivo, una canción sin palabras, una música sin instrumentos. Lo que hemos entendido como tristeza se convertirá en un gran éxtasis para nosotros. Es decir, que entre más profundamente vayamos, mayor será la expansión hacia fuera. Aquí funciona la contracción –entre más vayamos a lo infinitamente pequeño-, se produce una extensión -también se va hacia lo infinitamente grande [1]  -. Bueno, las palabras son delicadas, y según nos vamos internando más profundo, empiezan a adquirir un nuevo significado.
El silencio de apariencia triste como imagen engañosa del silencio, sería mejor no llamarla tristeza, sino silencio, y veremos qué cambio se produce. Es un cambio que ocurre de forma natural cuando nos cruzamos con la belleza. Prácticamente, en este sentido, nuestro hogar está dentro de nosotros y no tenemos que ir a ningún lugar a buscarlo. Cada uno tiene su hogar dentro de sí.

 

 

Si nos hemos observado, nos habremos dado cuenta por ejemplo, que la mente vive obsesionada por conseguir y conseguir; es como una enfermedad. Ante eso, la sugerencia es que primero nos relajemos y disfrutemos lo que tenemos; porque angustiarnos y estar ansiosos por aquello que deseamos o anhelamos nos perderá continuamente de la vida. Simplemente hagamos las pocas cosas que sean necesarias, o mejor aún, gestionemos para que alguien las haga por nosotros, mientras utilizamos dichos tiempos para continuar el viaje de exploración hacia dentro.

 

[1] Me gustaría invitarte a mirar y escuchar al polémico y autodidacta científico físico y místico suizo Nassim Haramein en sus exposiciones sobre la estructura fundamental del espacio, sobre la geometría del vacío. Eso sí, hay que darse tiempo para estos audiovisuales, con paciencia y con toda la atención posible. Inicialmente son 4 vídeos para unas 6 horas y media. Esta es la dirección que es generadora, es decir que te lleva a los demás (otros 50 vídeos más sobre este campo). https://www.youtube.com/watch?v=ZlgCXaaOttg

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Luis Hernando Mutis Ibarra o LuHer es quien escribe sus reflexiones en la página “EduquenZen”. Desde hace más de dos décadas, viene aportando a la reflexión en múltiples ámbitos de la educación, la espiritualidad y la vida. Ha sido Asesor en diversas instituciones educativas, ha realizado investigaciones y estudios en diversos campos temáticos: Educativo y pedagógico, espiritual y desarrollo humano, social y político. Es conferencista reconocido en estos ámbitos, sobre lo cual y en sus procesos de interiorización, realiza constantes ejercicios escriturales que comparte constantemente en su entorno social.

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